Nacer un 19 de octubre

Ayer cumplí años, al final no fue tan trágico como pensaba. 
Últimamente me bloqueo un poco cuando se va acercando el día, hasta este año la excusa era que estaba lejos y que echaba de menos, ayer podría haber dejado plantado a maridin y subirme a un tren para vencer la distancia, pero no lo hice y al final fue estupendo aunque echase de menos.  
Así que ya está, soy un año más vieja.



Musica para un 9 de octubre

La única tradición que no me he saltado desde que abrí este blog: los 9 de octubre dejo que la letra la escriban otros, sólo añado una canción más a nuestra banda sonora.

Este año dejamos que Sabina nos cantase. 
Que nuestro "volver a empezar" esté lleno de noches de boda y lunas de miel, que sigamos riéndonos y llorando juntos, que cuando alguno este a punto de caer, no se olvide que tiene una mano a la que agarrarse fuerte. 



"Que el maquillaje no apague tu risa, 
que el equipaje no lastre tus alas, 
que el calendario no venga con prisas, 
que el diccionario detenga las balas, 


Que las persianas corrijan la aurora, 
que gane el quiero la guerra del puedo, 
que los que esperan no cuenten las horas, 
que los que matan se mueran de miedo. 

Que el fin del mundo te pille bailando, 
que el escenario me tiña las canas, 
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo, 
ni ciento volando, ni ayer ni mañana 

Que el corazón no se pase de moda, 
que los otoños te doren la piel, 
que cada noche sea noche de bodas, 
que no se ponga la luna de miel. 

Que todas las noches sean noches de boda, 
que todas las lunas sean lunas de miel. 

Que las verdades no tengan complejos, 
que las mentiras parezcan mentira, 
que no te den la razón los espejos, 
que te aproveche mirar lo que miras. 

Que no se ocupe de ti el desamparo, 
que cada cena sea tu última cena, 
que ser valiente no salga tan caro, 
que ser cobarde no valga la pena. 



Que no te compren por menos de nada, 
que no te vendan amor sin espinas, 
que no te duerman con cuentos de hadas, 
que no te cierren el bar de la esquina. 

Que el corazón no se pase de moda, 
que los otoños te doren la piel, 
que cada noche sea noche de bodas, 
que no se ponga la luna de miel. 

Que todas las noches sean noches de boda, 
que todas las lunas sean lunas de miel."


Por todas los otoños dorados que nos quedan por celebrar juntos.

El ultimo no verano danés

GRACIAS a este último no verano danés no hemos ido a la playa, ni a la montaña, pero hemos tomado decisiones importantes, abandonado los lagos, disfrutado de la ciudad, pasado mucho tiempo entre cajas y maletas, recorrido muchos kilómetros, atravesado Europa, dormido en muchas camas distintas, ocupado espacios, buscado casa nueva en una ciudad por descubrir, intentado descansar y hemos pensado mucho en lo que supone volver a empezar. 




He acumulado borradores, siempre pendientes de terminar. 
He escrito listas, muchas listas, útiles y prácticas, pero también melancólicas y llenas de miedos (lo sé nunca conquistaré el mundo, dicen que eso es sólo para los valientes).
Hay notas duplicadas en el móvil, en el ordenador y en la libreta de turno: del contenido de cada caja, de cosas que quería hacer antes de irme, de planes que se quedaban pendientes, de lo mejor y lo peor, de lo fácil y lo difícil, de aquello que más iba a echar de menos, de aquello a lo que habrá que volver a acostumbrarse.
Algunas de esas listas acabaran ocupando espacio en este blog, estoy convencida.

Han sido tres meses desde la ultima publicación, no estaba planeado que coincidiese con mi último no verano danés.

No se acaban mis historias vikingas, seguirán presentes aquí y en We live here and there, compartiré este restart que está a punto de empezar con risas y algún que otro enfado, hablando de descubrimientos y reencuentros.

En una semana después de muchas idas y venidas, me despertaré en la nueva casa, me situaré y entonces como decía aquella película de José Luis Garci yo también haré eso de "Volver a empezar", mientras GRACIAS.

A los que estuvieron dando apoyo moral en la distancia.
A los que nos han regalado los mejores momentos, las mayores risas, la mejor compañía durante nuestros últimos meses vikingos.
A mi jubi, por ser nuestro ángel de la guarda danés.
A los que nos dejaron ocupar casa y almacenes llenándolos de cajas y maletas.
A los que aún estáis por aquí y no os cansasteis de esperar.


Erasmus, 30 años no es nada

Hace tiempo hablé de mi médico de cabecera y sus prescripciones poco ortodoxas: descanso y ron cola, aprovechando que era viernes decía.

Por eso ya he aprendido que salvo presencia persistente de fiebre, para un resfriado, aunque sea de los que te tumban varios días, no va a decirme ninguna otra cosa, por mucho que intente convencerle que estoy a punto de lanzar una OPA hostil a Kleenex y que me ha parecido oir como los vecinos se quejaban de no poder dormir con mi tos. 
Así que directamente le escribí un mail sabiendo de antemano su respuesta: descanso y mucho líquido, nos vemos en una semana (así evitamos que puedas contagiar a alguien, le faltó decirme).


By Nomao Saeki from Unsplash
¿Qué hace la gente cuando se tiene que quedar (sola, enferma y aburrida) en casa, además de leer, ver series y escribir?  Yo me siento un poco secuestrada; hago todo eso, y además, ordeno y hago limpieza, y me deshago de cosas que no recuerdo para que guardé, y hago muchos planes y listas que no estoy segura si voy a cumplir.

En esas estaba cuando, aunque sin darle demasiado bombo, leí que esta semana se cumplían los 30 años de la puesta en marcha del programa Erasmus, y como no se dice, se cuenta que los 30 son los nuevos 20, podemos concluir que el programa está en plena juventud. 
Yo también era joven cuando pasé aquel año en Cerdeña...

Efectos de los nuevos tiempos

Tan importante es saber qué preguntar como dónde hacerlo

Una de las primeras cosas que hice cuando me mudé a Dinamarca, fue solicitar acceso en Facebook a "Españoles en Dinamarca", "Españoles en Copenhage", "Expat in Denmark"... En resumen, a todo grupo en el que creía podía llegar a encontrar información útil.

Estar en ellos también me ha servido para darme cuenta que las nuevas tecnologías y el fácil acceso que tenemos a la información hoy en día, creo que, o nos están volviendo un poco tontos, o no están convirtiendo en unos vagos.

From Unsplash by Tim Gouw

Sé que tengo unos cuantos años: que para hacer trabajos cuando las enciclopedias de casa no daban para más, te ibas cual concursante de "El tiempo es oro" a la biblioteca y tan féliz; que cuando en el colegio bajabamos al aula de informática estudiábamos MS-DOS; que me fuí de Erasmus con la peseta y volví con el euro, que me comunicaba con mis padres a través del fijo y que como los SMSs no daban para explayarse todo lo que querías y no todo el mundo tenía acceso fácil a internet, escribí muchas cartas. 
Por eso, porque sé que me hago mayor, y que con menos medios a mi alcance, resolvíamos los problemas que iban surgiendo, me alucina lo fácil que hoy se quieren tener resueltas las cosas.

Toda esta introducción para contaros lo tontos o lo vagos que nos estamos volviendo, viene con ejemplos casi reales salvaguardando la identidad de muchos listos.  

De otras cosas que leo y veo

La realidad es esta: tenía para esta semana un par de post listos y preparados a falta de encontrar alguna imagen con la que acompañarlos, el tema fotos es el que siempre más pereza me da, pero no tuve ánimos para hacerlo. 

A veces, aunque parezca que voy un poco a lo loco, no siempre me atrevo a darle al botón de publicar, y para colmo, antes de hacerlo con el post de hace unos días, tuve una conversación de esas que me hacen reflexionar si me meto sola en demasiados berenjenales, lo que hizó que acabase modificando aquello que había escrito antes de pulsar enter



Las dudas se han apoderado de mi, ¿debería guardarme para mi lo que escribo sobre determinados temas?, ¿debería sólo publicar aquello que sea políticamente correcto?

Pero hoy, viernes, he terminado de comer, he recogido la cocina y me han entrado ganas de escribir algo nuevo, sobre cosas que leo y veo, pensando "cuando termines, no te lo pienses, dale a enter".

La costa noroeste de Jutlandia

Cuánto me gusta el norte con sol!!

¡Vivan los puentes! (aunque se acumulen todos en mayo y junio, y hoy empiece el último)
¡Viva airbnb! (y nuestra impresionante sommerhus a precio de camping)
¡Y viva el Norte! (el mío, el del Cantábrico, y el vikingo, el del mar del Norte)



Cuando los días son largos y luce el sol, te vas al norte y te encuentras con un paisaje maravilloso ¿qué más se puede pedir?

De otras cosas que leo

Leo, como siempre digo, lo que me gusta.  Leo libros, artículos, posts o hago una lectura encadenada de tweets. 
Lo primerísimo que hago nada más levantarme, incluso a veces antes de tomarme el primer café, es pasarme a ver las portadas de los periódicos y hacer un barrido de las noticias que quiero leer. Lo hago con varios porque, como decía un buen profesor en la facultad, esa es la mejor forma de encontrar, por una parte, el término medio más cercano a la verdad (y esto, ya nos lo decía mucho antes de que surgiese el concepto de posverdad), y por otra, los argumentos para defender nuestra posición cualquiera que fuese.


Luego, a lo largo del día, voy leyendo publicaciones desde mi facebook y me pongo al día con posts de mis blogs de cabecera, dicen que éstos están pasando a la historia del 2.0, que nadie los lee ya, a mi eso me parece un camelo, y en todo caso, me parece que sólo se cumple para un determinado tipo de blogs. 

By Sam Wheeler from Unsplash
Mis divagaciones de hoy son una mezcla de reflexiones y ganas de compartir algunas lecturas interesantes de los últimos días: un post sobre la magia del orden y un artículo sobre redes sociales y padres que levantó algo de polémica entre mis amigas y conocidas.

De puente a puente: Stevns klint

Juernes!!! Y en 3, 2,1 nos echamos a la carretera!! Como ya he contado alguna vez,  durante el mes de mayo rara es la semana en la que no tenemos puente y además suele acompañar el buen tiempo que precede al junio lluvioso. Así que, hemos decidido aprovecharlo, y nos vamos a Hawai.

En el último puente nos fuímos a conocer los acantilados de Stevns, que están un poco más cerca de los de Møn que visitamos el año pasado, y aunque son algo más pequeños y menos espectaculares, creo que mereció la pena la excursión.



Lee lo que te gusta - Mayo 2017

Se me han acumulado libros. 
Libros para disfrutar, maravillosamente escritos, libros con los que aprender, con los que recordar.
También tengo titulos de peliculas y series que compartir.



Algún día este dolor te será útil, Peter Cameron, Asteroide.
Pensé tras leer el argumento "ya verás que lloreras", a veces eso sólo pasa porque con el título me monto mi propia película en la cabeza, y sí, últimamente eas palabras me he las he susurrado al oído más de lo que hubiese querido.
Pero no, en realidad no lloré, incluso me reí con James ese chico que vive en Manhattan y que lejos de estar ansioso por los años que pasará en una prestigiosa universidad, sueña con compararse una casa en la América más profunda y pasarse el día leyendo con un trabajo "como bibliotecario, un sitio donde la gente tiene que susurrar y sólo hablar cuando es necesario".
Se habla mucho en esta novela de qué es la felicidad o aquello que creemos que lo es, de ser o no un inadptado, de si huir, correr o quedarse quieto, de esas pequeñas cosas "que hacen funcionar el mundo, funcionar correctamente, las que que impiden que el caos se imponga".
Me he enterado que hay película, ¿alguien la ha visto?



The Time of My Life, Hadley Freeman, Blackie Books.
A base de ver esta portada en varios perfiles y con la seguridad de saber que todo lo que leo editado por Blackie me gusta, pensé que me encantaría, me lo lleve de viaje y me equivoqué. No puedo decir que el libro esté mal escrito, que no sea interesante el argumento con el que además estoy totalmente de acuerdo, pero no terminó de engancharme. Estoy casi convencida de que no era el momento, así que en un tiempo volveré a darle una oportunidad. 
Eso sí, no puedo negar que la autora tiene toda la razón: las peliculas de los 80 y 90 fueron mucho más valientes y honestas que muchas de las más taquilleras que se estrenan ahora. También es verdad que, al menos personalmente, sólo con los años me he dado cuenta de ello, y eso a pesar de las tropecientas veces que ví en el sofá del salón los VHS de Dirty Dancing, La princesa prometida o La chica de rosa...



Caperucita en Manhattan, Carmen Martín Gaite, Siruela.
Este es uno de esos libros que hay que leer y hacerlo más de una vez en la vida.
Lo mejor es que no pasan los años por él, o lo hacen para mejorarlo, así que recomiendo sin dudarlo este cuento moderno: el bosque se ha llenado de altísimos rascacielos en Manhattan, la abuela no está postrada en la cama sino que sigue reviviendo los recuerdos de sus años de estrella del Music-Hall, el lobo se ha convertido en un pastelero obsesionado con las tartas que se venden en su flamante negocio, y ahora Sara, la caperucita roja de Martín Gaite, se cruza con Miss Lunatic, una mendiga que vaga por Nueva York escondiendo secretos y ayudando a superar miedos. 



Patria, Fernando Aramburu, Tusquets.
¿Hay alguién que todavía no lo haya leído? 
Es una novela tan buena que atrapa a cualquiera desde su primera página  sin necesidad de ser un lector voraz.
Entre los que creo que son sus puntos fuertes está el hecho de tratar un tema tan díficil como el terrorismo desde dos visiones contrapuestas y hacerlo de forma  magistral en ambas. Además, la forma en la que la novela se desarrolla, a través de breves capítulos  que van mezclando las visiones de las dos familias, creo que ayuda a todos esos que al ver el número de páginas pudiesen asustarse.
Es tan buena, que como el otro día comentabamos, ¿qué podrá escribir Aramburu ahora despues de un libro tan redondo?



Emily Dickinson Cartas, Lumen.
Una colección de cartas que son más que un intercambio de correspondencia entre Emily Dickinson y sus amigos y familiares, porque para quien escribe poesía, aquellas noticias  que llegaban en papel debían ser algo más. 
Son cartas en prosa que encierran poesía.
Un regalo de una de esas pocas personas que aún sigue enviando postales cuando viaja.



El libro de Gloria Fuertes, Antología de poemas y vida, Blackie Books.
Este libro sigue en mi mesilla de noche, porque como no es un libro de esos en los que te sientas y avanzas, es un libro para disfrutar. 
El título no me puede parecer más apropiado, antología de poemas y vida, de esos poemas que nos han acompañado durante años y de esa vida desconocida de la Gloria a la que algunos recordamos como la señora de la corbata que con sus poesias nos dibujaba una sonrisa.
La edición es preciosa, el libro lleno de poesía, dibujos, fotografias, recortes de periódico y la única pega es esa portada, con lo bonitas que suelen ser las portadas de Blackie Books...
Me da mucha pena haberme quedado sin ver la exposición que el teatro Fernán Goméz de Madrid le dedicó, pero he descubierto que en la Biblioteca Nacional le dedican otra exposición hasta el 24 de junio; lo dejo aquí por si alguien puede visitarla.



Swedish Traditions, Jan Öjvind Swahn
¿Qué soleis llevaros de recuerdo cuando viajáis? Hubo una época en la que volvía con tazas pero duraban hasta que mis manos de mantequilla las dejaba caer; también me dió por llenar la nevera de imánes, bonitos, eso sí, pero como no tenemos una tamaño industrial, la cosa se nos iba de las manos. Conclusión: ahora compro algun libro.
Es una buena recopilacion en inglés de tradiciones suecas, y a mi que me gustó tanto la del fika que os conté, que me pareció una perfecta adquisición.
Me han recomendado ver la serie Welcome to Sweeden, donde un estadounidense siguiendo a su novia sueca intenta adaptarse a la vida del país nórdico; sólo he visto el primer capítulo pero me he reído mucho. 



Y antes de terminar un par de recomendaciones ultrarápida de series. 

Big Little Lies, ví el primer capítulo y paré porque no parecía que me fuese a enganchar, una amiga me convenció para darle una oportunidad porque la trama mejoraba a partir del tercer capítulo, y tal cual, la termine en un par de días. Espero que haya segunda temporada!!

The Handmaid's Tale, estoy con ella, me resulta dura pero hay que verla. Está basada en un libro de la escritora canadiense Margaret Atwood, premio Principe de Asturias de las Letras 2008, que ya he añadido a mi lista de futuras lecturas.


A veces ganan los buenos

En mi casa, las tardes del domingo hay fútbol, algunas del sábado también, pero "afortunadamente" durante las últimas jornadas previas al desenlace final, los partidos se juegan a la misma hora. 
Hoy he decidido ponerme los cascos y en lugar de continuar el libro que estoy leyendo,  ponerme a escribir. 

By Pasacal Swier from Unsplash


- Este es un domingo en el que se termina un puente de esos bien disfrutados, en el que ha habido tiempo para todo. Yo debo confesar que a los domingos siempre les he tenido un poco de tirria, pero últimamente siempre surge un buen plan, una excursión para conocer un trocito más de estas tierras vikingas, un baño revitalizante, un brunch, un paseo... Es que con los días largos que ya disfrutamos, son un punto y seguido a los sábados, y da tiempo a hacer un montón de cosas antes de terminar descansando en el sofá.

- El sábado leí un post que me encantó, uno de esos con los que pienso "qué bien lo cuenta", y es que ella escribe muy bien y dice las cosas muy claras. Me gusta no ser la única que está cansada de oir mencionar el algoritmo... Podría ponerme de nuevo a divagar pero ¿para qué hacerlo otra vez? De momento no tengo nada más que decir de lo que ya dije aquí, y además nada me parece más acertado que su conclusión: 

"Internet tiene un millón de cosas malas y me parece estupendo que haya gente que no quiera tocarlo ni con un palo y abomine de las redes sociales. No entiendo mucho que se abomine de algo que no se ha probado pero oye, yo no como riñoncitos, ni manitas de cerdo, ni callos, porque me dan asco sin haberlos probado jamás. Cada uno se limita como quiere. 
En mi opinión, no te limita un algoritmo, te limitas tú solo. Hay gente en internet que sigue en el Abc y tiene cero interés en conocer en nada nuevo, quieren eso para siempre. Y hay gente que sale y explora, desecha lo que no le mola y sigue buscando. 
Además, tengo buenas noticias, podéis no comprar el libro que os sugiere Amazon, podéis incluso ni mirarlo. "

- En ese entender que cada uno haga lo que le de la gana, comprendo que haya gente que no dediqué un minuto a ver el festival de Eurovisión, yo también me lo saltó a veces, pero si no hay otro plan aunque haya habido momentos en los que precisamente el plan era reunirse para verlo con amigos, allí que me siento y disfruto cuando se puede, que no es siempre, y me rió cuando se da la ocasión, que siempre hay alguna. Con la distancia y el tiempo, se ha convertido en la ocasión perfecta para desarrollar habilidades visionarias, un ojo en el televisor para no perder detalle y otro en la pantalla del móvil para comentar y para reir.

- Además me he levantado feliz, si leíste mi último post, ya sabrás uno de los motivos: Salvador Sobral ganó Eurovision, lo hizo con esa gran sensibilidad, con la dulzura que siempre me proyecta su idioma (¡me dan ganas de empezar a estudiar portugués, no digo más!), con una canción de amor "sin fuegos artificiales", después de una rueda de prensa a la que se presentó con una camiseta recordando lo importante (S.O.S. Refugees) y recogiendo el premio con un mensaje maravilloso "la musica es sentimiento".



¿Era necesario escribir todo esto? Seguramente no, pero hoy a estas alturas todavía no sé quien ha marcado, aunque si sé que a veces ganan los buenos.

Euro... visión

Si no hubiese sido por la tradición danesa de poner banderas en los autobuses cuando hay algo que celebrar, creo que este año el 9 de mayo me hubiese pasado desapercibido.
No recuerdo ningún titular ni reportaje especifico al respecto, está claro que no estamos sobrados de motivos para celebrar el día de Europa; así que, bienvenidas sean esas banderas azul (a punto de desprenderse de una estrella) en un país tan poco europeista como éste. 


Bansky

Suyos son los 365 días. Día de la madre

¿Hablaís todos los días? ¿En serio? ¿Y qué os contaís?

La verdad es que a veces no nos contamos nada, a veces, son sólo un par de minutos.

Y entoncés, ¿para qué?

¿Qué quieres que te diga? No lo sé, para sentirnos cerca, para olvidarnos que estamos lejos.


By Daria Nepriakhina from Unsplash

Nos quedan 238 días para celebrar este año. 
El próximo 1 de enero ponemos el contador a cero para volver a celebrar cada día, quizás estemos más cerca y tengamos más motivos para celebrar. 

Gracias por estar siempre, los 365, para mí y para todos. 

Gracias mama.



7 recomendaciones en Gotemburgo

Creo que esto de escribir un post de viaje justo cuando la mayoría vuelve de un puente  puede parecer un poco masoquista. 
No pasa nada, está todo controlado, por fin se ha terminado abril (ha sido un poco insufrible) y ha llegado mayo, ese mes con semanas de cuatro días en tierras vikingas. Creo que ya lo he contado, todos los festivos y danske brø (puentes daneses) se acumulan en las siguientes semanas.



Después de compartir Smögen y alrededores y recomendar que lo mejor en esa zona es dejarse llevar y perderse por sus carreteras; con Gotemburgo, la segunda parte de nuestro viaje, voy a ser más concreta y compartir los sitios que más nos gustaron. 

No han leído lo suficiente, de lo contrario, no se atreverían

Mientras leía el domingo el último artículo de Elvira Lindo en El País "No me llames letrasado" sobre la últma decisión del Ministerio de Educación de eliminar la asignatura de literatura del segundo curso de bachillerato, y por tanto, de la prueba de acceso a la Universidad, me acordé de Filo, Valentina, Elena, Charo, Nieves e incluso de Camilo. 



Instagram mi fuente de divagación preferida

Estos días circulaba por Instagram, bueno para ser más exactos lo hacía en Stories, seguramente por eso de que en 24 horas las imágenes y videos desaparecen, un reto para compartir la primera imagen que habías subido a la red.

Nadie me reto pero fuí hacia atrás y llegué hasta el 3 de septiembre de 2012, una foto borrosa, con filtro, marco y texto (no podía poner más cosas!!). Era la última mañana juntos en nuestra casa de Oviedo antes de que él cogiese un avión rumbo a Copenhague, era el pistoletazo de salida para una nueva aventura. Probablemente hoy no volvería a subirla, un primer planazo tan brutal, aunque alguno más hay todavía por mi galeria, porque a lo hecho pecho y no he sucumbido a la idea de borrarlas; cada foto ha tenido un porque, así que como no soy yo mucho de renegar de lo que hago, ahí siguen imágenes que no volvería a compartir.

El caso es que, ante la idea de empezar una nueva etapa, me pareció interesante abrirme un perfil. Lo usé de manera muy irregular y un poco sin saber, esto es, yo subía la foto y punto, no seguía a nadie, no buscaba nada. Pero hubo un día, meses después, en el que me dí cuenta que se había convertido en un descanso de la rutina y en una magnifica forma de no sentirme sola. La soledad dicen que es buena siempre y cuando sea buscada, pero es una terrible compañera cuando viene impuesta. 


By unsplsh

Cosas que me traje de Suecia

Se acabó lo que se daba, estamos de vuelta. 
Smögen y alrededores sigue siendo un paraíso, de ahí que no pueda resistirme a compartir algunas de las fotos de la primera parte de nuestro escapada aprovechando los cinco dias de Pascua que celebran aqui los daneses. 
Esto no es un post de viajes, la única recomendación que puedo hacer es ésta: piérdete por las carreteras (con el mapa descargado si no tienes datos!!) y disfruta, desconecta, pasea, charla, ríe, canta... 
Este post es pasar a limpio las notas que fuí tomando.



Perlas del occidente asturiano y del oriente gallego

Maletas preparadas, nos vamos al norte, nos vinimos arriba y decidimos junto a un par de cómplices, que aprovecharíamos los días de Pascua para irnos a conocer y disfrutar un poco más de las tierras vikingas. Vamos con la idea de darnos el primer baño del 2017 en el Báltico pero después de conocer las previsiones meteorológicas además del bañador, nos llevamos katiuskas, bufanda y el abrigo de invierno que ya teníamos guardado.  
Espero que logremos desconectar y disfrutar bien abrigaditos.


By Caleb Whiting - Unsplash
Si por casualidad tú has decidido como destino visitar mi norte (¡qué suerte!), hoy voy a compartir algunas perlas de las que pude disfrutar en mi última visita al paraíso junto a la peque de la familia que en los últimos meses se ha hecho una experta en la zona.

Lee lo que te gusta - Marzo 2017

Estoy de vuelta en tierras vikingas, vuelvo tras unos días en mi cornisa cantábrica; mi paraiso astur se ha quedado pequeño desde que Galicia no sólo es lugar de vacaciones gracias a ellas. 
Regreso con la sensación de haber hecho un viaje a la realidad que me ha sentado estupendamente con sus cosas buenas y sus momentos malos, habiendo intentado desconectar en la medida de lo posible, centrándome en lo importante y olvidándome del puro teatro.
¡Tranquilidad! Hoy no vengo a hablar de postureo, de realidades paralelas, de mentiras repetidas intentado pasar por verdades, no quiero por el momento compartir las últimas tristes conclusiones a las que he llegado cuando me he sentado a hablar y simplemente disfrutar de la compañia de quien no entiende de otros mundos que no sean su día a día o los planes a corto plazo. De todo eso escribiré, y lo compartiré aqui en mi pequeño mundo, pero por el momento, lo dejo para otro día. Presiento que hay mucha gente que se siente más sola de la que yo creía, y espero que esa sea la razón de que se haya convertido en moda eso de vivir realidades paralelas (a lo mejor todo el mundo era consciente de esto, y a mi me ha costado darme cuenta... ). 




Desde el último lee lo que te gusta, se me han acumulado grandes recomendaciones. Últimamente divago con la posibilidad de escribir desarrollando líneas subrayadas, pero esa es otra historia...

Me faltan fotos, me sobran recuerdos. Día del padre.

Mis padres nunca han sido unos apasionados de la fotografía, siempre ha habido, que yo recuerde, una cámara en casa, pero no hay álbumes llenos de imágenes ocupando espacio en las estanterías del salón, y a veces, echo de menos tenerlas.

From Sylwia Bartycel by Unsplash

Bots y otras prácticas de las que nadie habla

Ya veis, además de estar atenta al tema de la semana, los últimos días he estado dedicada a cambiar la imagen del blog. Después de casi dos años, me apetecíam cambios. Quedan algunas cosas pendientes, paciencia, que nunca creí que yo me pondría sola a cambiarlo (Maria, gracias infinitas por tus "tú puedes").

La semana pasada Beatriz (@tobegourmet) publico un post que ha tenido una enorme repercusión, el trending topic instagramero de estos días porque no se ha hablado de otra cosa. Si queda alguien por saber que es un Bot, que se lea el post porque es imposible poder explicarlo mejor. 
Obviamente, a raíz de hacerse viral, han surgido, como no podía ser de otra manera, opiniones para todos los gustos.

Siyan Ren by Unsplash
A continuacion mi opinion al respecto (intenté evitarlo pero no pudé) y una reflexión sobre otra práctica muy extendida pero nada cuestionada. 

Mimosas para ti mujer

Recuerdo cuando descubrí que el 8 de marzo se celebrara el Día Internacional de la Mujer.  
Estaba en Cagliari, durante mi Erasmus, en aquel piso compartido de Via della Pineta, cuando a primera hora llegó, mientras terminabamos de desayunar y nos arreglabamos para salir de casa, un ramo de mimosas y una tarjeta: Tanti auguri a tutte cinque!! 
Creo que fue la primera y única vez que alguien me felicito por ser mujer.

by Pinterest


Es un día para celebrar, pero lo es sobre todo para reivindicar el imprescindible papel de la mujer,  para recordar las desigualdades que existen, no sólo entre hombres y mujeres, también entre las que vivimos en sistemas democráticos y aquellas otras que aún hoy viven subyugadas por sistemas politico-religiosos opresivos o por la imposición de costumbres y tradciones obsoletas.

No es lo mismo vivir con oportunidades que tener que vivir sólo de sueños y sin apenas esperanzas.
Hemos avanzado, seguimos haciéndolo pero aún hoy queda tanto por hacer, pero aún así no deberíamos dejar de celebrar y de reivindicar.

En alguna caja de esas en las que estén guardados aquellos libros, deberían estar secas, sequísimas, unas pocas de aquellas mimosas que me felitaron por primera y única vez por ser mujer.

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Viviendo en Copenhague, aún sigo comprando guías

Soy una romántica del papel.
Por muy cómodo que sea el ebook, siempre preferiré pasar paginas y tomar notas a mano. 
Por muy fácil que nos lo ponga Google -como nos contó Lucía- me sigue gustando llevar conmigo un mapa, aunque sea de esos llenos de propaganda que coges antes de salir del aeropuerto, pero forma parte de la diversion de viajar eso de ir poniendo cruces, marcar itinerarios, pelearme para volver a doblarlo, traérmelo conmigo y guardarlo hasta que llegue el momento de una de esas limpiezas en las que te das cuenta de todo lo que eres capaz de guardar por puro romanticismo (o por síndrome de Diogenes, vete tú a saber).



Y sí... ¡¡yo aún sigo comprando guías de papel!! 
Llegamos aquí con una guía de Dinamarca, que nos habían regalado la primera vez que vinimos, mucho antes de saber que este país intentaría convertirse en nuestra casa. Ya asentados y dispuestos a conocer un poco más, compramos una guía de Escandinavia que nos ayudó a descubrir la desconocida Jutlandia, nos guió por Suecia, nos llevó hasta Oslo y ayudó en nuestra visita a Helsinki.

Hace unos días, mientras limpiaba (¡qué poco glamouroso y qué realista suena esto!) me sorprendió la cantidad de guías de Copenhague que he ido acumulando. Evidentemente  después de aquellos primeros meses de turistear sola, más que por necesidad, quiero pensar que la razón por la que sigo comprando guías de la ciudad en la que vivo es porque si algún día nos vamos, me llevaré además de mis miles de fotos, unas ediciones especiales.



Si andas buscando guías de Copenhague un poco distintas, creo que te interesará seguir leyendo.

Hay gente que no está para salir de casa

Bueno reconozco que quizás el título sea un poco exagerado, no es que crea que una parte importante de la población debería evitar salir de casa o hacerlo bajo estrictas medidas de control, nada más lejos de mis intenciones intentar limitar la libre circulación de personas, principio fundamental y universal, a pesar de los tiempos en los que vivimos.
Pero es que, de verdad, me encuentro con cada personaje, que de tanto callar y no decir nada voy a terminar con una ulcera... Así que, lo escribo.

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En realidad, esto vuelve a estar en la línea de mi último post en el que te hablaba de mi posible intolerancia social, y es que si la falta de empatía y el sentido común es algo que echo en falta, no lo es menos ese saber comportarse mínimo que, al menos, en lugares públicos todos deberíamos tener.

Evidentemente en su casa cada uno puede hacer lo que quiera, pero cuando el espacio lo estás compartiendo con otros, cuando existen esas mínimas reglas de comportamiento no escritas, me resulta increíble tener que morderme la lengua y tener que repetirme internamente "por favor...". 

No sé si preocuparme, ¿existe la intolerancia social?

Aprendí en su momento por necesidad la diferencia entre la intolerancia y la alta sensibilidad, y aunque tiene poco que ver con lo que quiero contarte, me ha parecido que no estaba mal empezar distinguiendo conceptos, porque una cosa es evitar tomar aquello que tu cuerpo no tolera y otra tener que andar con cuidado porque existe la posibilidad de que algunas cosas acaben haciéndote sentir mal.


Hace unos días, leí este tweet de @lavecinarubia "creo que soy intolerante a la gente" y mira por donde, va a resultar que yo también me estoy volviendo un poco intolerante, eso o mi alta sensibilidad a determinados comportamientos se está transformando. 

Darme cuenta no ha sido algo positivo, siempre he creído, y en realidad sigo haciéndolo, que es importante respetar las ideas, opiniones y comportamientos del resto aunque sean distintos a los míos, pero a veces desahogar viene bien y a falta de terapeuta, yo tengo mi blog.

Mafalda by Quino


    Creo que mi problema es que hay cosas que me molestan cada vez más, con las que no suelo saltar pero que me suelen hacen estar un buen rato con el "rucurucu" en mi cabeza.