Enfados y aprendizajes con Instagram

Godmorgen,

Instagram era mi red social favorita como ya te conté aquí, también te dije en este otro post que no me estaban gustando nada esos cambios que todos empezabamos a notar y que fuentes oficiales se empeñaban en negar. 

La semana pasada en mis minutos de inmersión danesa (es algo que me estoy intentando obligando a hacer a diario más por instinto de superviviencia que otra cosa), leía en la versión digital de unos de los periódicos de mayor tirada que aquellos cambios que habían achacado a no se qué problemas, se habían convertido en... una verdad, digo yo que cuanto menos incómoda, porque ya me dirán a mi los señores de IG si no han hecho verdad el dicho popular "cuando el río suena, agua lleva".


No voy a enrocarme en quejas, me gustaría que nuestra red social favorita no cambiase, que ningún algoritmo decidiese por mi lo que voy a ver en mi timeline, de momento lo único que podemos hacer es quejarnos y firmar la petición en la plataforma change.org.
Y mientras descubrimos si deciden hacernos caso o no, voy a hablarte de museos y fotos, y como la red me inspiró .


A estas alturas, no es ningún secreto el hecho de que me encanta visitar museos, no siempre tengo los conocimientos para poder "juzgar" todo lo que veo, sobre todo cuando se trata de arte moderno y contemporáneo, pero sé lo que me gusta y lo que no, lo que despierta sensaciones y lo que me deja indiferente.
Visito (y revisito) museos, al Louisiana Museum directamente me mudaría a vivir, ya te lo he contado más de una vez. A veces, tanta visita hace que vea varias veces la misma exposición pero no me importa porque cada día es diferente por distintas razones: la luz, el número de visitantes o el humor que tengo ese día, hace que me fijes más en unas obras que en otras.


No voy con la idea de hacer fotografías de todo pero tampoco te voy a negar que siempre acabo haciendo alguna (para mi desgracia, últimamente sólo con mi móvil porque la cámara ha pasado a negro, así que cruzo los dedos para que puedan hacerla volver a la luz). Lo que también es cierto es que nunca hago aquellas típicas de catalogo, básicamente porque no tengo la capacidad y porque si quisiese ese tipo de fotos, siempre he pensado que lo que debería hacer es comprarlo en la tienda del museo.
Personalmente, siempre me ha costado entender aquellas personas que entran cámara (o móvil) en mano para hacerse su propio catalogo del museo, si al final su objetivo es disfrutar de cada una de las obras cuando observen en casa las fotos que han hecho, no sé pero quizás con las visitas virtuales que ofrecen algunos museos, obtendrían el mismo resultado, no? Siempre me han llamado la atención cuando alguien se queja de la cantidad de gente que se para a ver la Gioconda o la Ronda de noche, me llama la atención porque percibo que la queja es sobre todo por el hecho de no tener esa foto perfecta del cuadro...


Y creo que esta es una de las razones por las que, últimamente la memoria de mi teléfono se ha llenado de personas que observan, que se acercan, que rodean, que comentan con el de al lado, son en muchas ocasiones casi como sombras que para mi forman parte de la propia obra, o de como yo la percibo. Tengo una gran colección de imágenes de  #artwatchers, y me gusta, me gusta cada vez más.
Estoy segura que Instagram me ha ayudado para ver las cosas de otra manera, para fijarme en pequeños detalles, para buscar el lado bonito de las cosas y que puedo seguir aprendiendo un montón de cosas más, y por eso, me enfado tanto y no quiero que cambie el funcionamiento de mi red social favorita.



Inciso: al margen de las cuentas de grandes pinacotecas, te recomiendo seguir la cuenta de @missmillemaria y su hashtag #rockthatmuseumkid, pura fuente de inspiración.

Y hoy. para mi alegría y mi alboroto, toca ponerse a preparar mis amadas listas, que las vacaciones están a la vuelta de la esquina!!

2 comentarios

  1. Penita me da! Porqué Ig me ha ayudado mucho a ver las cosas de otra manera y a conocer a gente tan maravillosa como tú!

    Felices vacaciones!

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  2. Hola Vero!

    Yo con IG tengo una relación de amor-odio. Por una parte me encanta descubrir gente nueva que hace cosas geniales y muy inspiradoras, la cercanía con la que la gente se trata y las personas que llegas a conocer. Pero por otra me parece completamente irreal, sólo vemos el lado bonito, y señores, no es oro todo lo que reluce... Me pasó lo mismo con FB, que dejé de utilizarlo por el malestar que me producían semejantes cantidades ingentes de postureo (qué palabra más acertada y elocuente!) y en ese respecto IG va por el mismo camino... al menos desde mi punto de vista. Yo soy la primera que no publico nada si la foto no es perfecta, pero eso no es real, no es mi día a día. Supongo que tendré que tomármelo menos en serio para poder disfrutar más de ella, que al fin y al cabo lo que importan son las personas que en ella he conocido, no si tenemos más o menos seguidores, más o menos likes...

    Un beso muy grande desde Stuttgart! y felices vacaciones!!

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