Que las calles se llenen de nuevo y el cielo se tiña de morado

Espero volver a vivir otro día histórico, igual o más que el del año pasado.
Espero que todas las que puedan hagan huelga, que las calles vuelvan a llenarse, espero volver a emocionarme.



Yo mañana no paro, paro a medias, trabajaré sólo por la mañana, y no me siento ni menos ni más. Estas son mis circunstancias y cada una tiene las suyas.

No quiero juzgar a las que pueden y no quieren, pero sobre todo quiero sentirme cerca de las que quieren y no pueden, porque desde la comodidad a veces nos cuesta atender la desigualdad de condiciones para ejercer los derechos que reivindicamos. 
Incluso en un día como el de mañana, sigue siendo necesario ponernos en la piel de la otra, entender la situación y las circunstancias que vive cada una. Hay mujeres que no pueden ejercer el derecho a huelga por distintas circunstancias: porque no puede delegar sus obligaciones, porque dejar su trabajo supone sobrecargar a una compañera, porque no pueden permitírselo económicamente, porque no tienen fuerzas en este momento. 
Y por todas ellas, quien pueda ejercerá su derecho a huelga, y muchas seremos las que llenaremos de nuevo las calles.

Mañana me levantaré tranquilamente, encenderé la radio mientras me preparo el desayuno, dejaré la bolsa lista y me iré a trabajar. 
Hace unos días decidí que no iba a ejercer mi derecho a la huelga, que no tenía ganas de explicarle a una jefa la importancia de un día como el de mañana, simplemente me pedí la tarde del viernes, volveré el lunes y seguiré luchando porque se respeten mis derechos y los de mis compañeras, porque la conciliación para las madres y también para las que no lo son sea una realidad, para que las tareas sean las mismas, para evitar los comentarios fuera de lugar, para decir que lo que pudo ser válido hasta antes de ayer no tiene porque serlo hoy y no lo será mañana.

Mañana espero llegar a tiempo para vivirlo juntas y saltarnos la llamada que nos hicimos el año pasado conscientes de estar participando activamente del cambio.

El feminismo no necesita calificativos, no es liberal ni progresista; bueno sí lo es pero vamos a dejarlo para otro día que tampoco a estas horas me apetece ponerme a divagar sobre el tema. 
El feminismo no es lo contrario de machismo.
No se es feminista o femenina.
El feminismo lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y cada 8 de marzo que sea necesario salir a la calle para reivindicarlo hasta que sea una realidad, seguiremos haciendo historia.
Lo haremos por las que quieren y no pueden, por las que no están, por las que salieron antes por nosotras, pero también por todas aquellas que dicen que esto no va con ellas.


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