La verdad es que con todas las posibilidades de descubrir buenos libros a través de recomendaciones es bastante difícil acabar con un libro entre las manos que no te gusté, y en ese caso, como siempre suelo pensar, lo mejor es cerrarlo y dejarlo para otro momento porque a veces no es la historia ni como la han escrito, simplemente es que no es lo que necesitabas o andabas buscando en ese preciso instante.
Eso sí, me mantengo fiel a intentar, aunque no siempre lo consigo, buscar libros que me hagan reír, que al menos me dibujen sonrisas, y no es tarea fácil porque parece ser, o esa es mi sensación, que la inspiración llega y las palabras salen más fácil cuando hay drama, dolor o tragedia de por medio. (Advierto que poco drama, dolor o tragedia necesito yo para llorar cual plañidera, sensibilidad a flor de piel que tiene una).


