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Noches sin dormir, cosas por contar

Buenos días, 

El martes mientras preparaba clases de español (esa reinvención laboral a la que dedico mi tiempo en tierras vikingas por el momento), estuve escuchando una entrevista a Elvira Lindo en el programa Lo mejor que te puede pasar en MelodiaFM.

La excusa de la entrevista era hablar sobre Noches sin dormir, el libro que la autora escribió en su último invierno en Nueva York, y que fue uno de los que Papa Noel eligió de la lista que siempre le envío para darle ideas y ponérselo fácil (mi tradición navideña preferida: el 24 se regalan libros!!). Reconozco que me gusta mucho Elvira Lindo, en especial sus artículos de opinión, y que si por mi fuese, nadie debería pasar el control de aduanas en el JFK sin haberse leído previamente Lugares que no quiero compartir con nadie.

Desde www.craftyminds.com

Algunas cosas de las que escuche en aquella entrevista sobre Nueva York, salvando las distancias, son cosas que yo podría haber dicho sobre Copenhague. 

Nimiedades que me han hecho feliz

Buenos días!!

Sin saberlo he descubierto ser una fiel seguidora de la corriente slowblogging por eso este post no es fruto de una planificada organización, sino más bien de un momento tipo "me pase con la dosis de cafeína, voy a levantarme a por el ordenador y aprovechar para escribir un rato". No es la primera vez que me pasa, de hecho, ahora cada vez que sucede pienso que a Elvira (en confianza, como si fuéramos íntimas) también le pasaba en Nueva York y aquello termino convertido en un libro Noches sin dormir, que por cierto, no me cansaré de recomendarte. 

Como no estaba muy segura de que podía contarte, he pensado en resumirte mi semana. 
En lineas generales ha sido una buena semana, obviamente ha tenido sus cosas, porque mi vida, imagino que como la de la mayoría, se compone de buenos, menos buenos y malos momentos, pero cuando se alinean los astros, en este caso sería más preciso decir "cuando el sol se deja ver durante tantos días seguidos", parece que todo  es un poquito mejor.


Crisis virtual

Cuando tienes gente a tu alrededor que vive alejada de redes, te plantea interrogantes y tú te pones a darle vueltas, y a veces entras en crisis. 
Si esas personas son tus amigos y ese tú soy yo...

Sí, estoy en crisis con las pantallas, con mucho de lo que veo, de lo que leo, y soy consciente que esta situación también podría formar parte de ese síndrome del inmigrante retornado del que hablan (permíteme que esto lo deje para otro día porque si no, volvemos a las andadas y esto se hace "más largo que un día sin pan" -frase de abuela, I know-). 


Enero reducido a micromundo

Hola? Hay alguien ahí?

Enero me robó un par de semanas y yo se las robe al blog.
Te levantas un día, te sientes un poco mareada, con una migraña de campeonato, el estomago dando vueltas, y cuando quieres darte cuenta has cogido el virus de la gripe. No uno cualquiera, porque ya puestos a pillar, te coges uno de esos que tiene más vidas que un gato, que no le sirve con que te encierres en casa (justo esa semana en que lucio el sol, ejem...), que te da una tregua de unas horas y vuelve con más fuerza, maldices tu suerte y acabas hecha una pelota que rueda de la cama al sofá.
Estimado 2016, ahora que se acaba tu primer mes, por si no te había quedado claro aquí, te pido poca cosa, así que... respétame un poco la salud.

En conclusión, me he pasado dos semanas encerrada "en un mundo tan pequeño" pero no tan bonito como esta maravilla de Terron de azúcar, uno de esos increíbles tesoros que hace Rebeca, y que ahora cada vez que miro me hace canturrear aquella canción de Mercromina que me lleva algunos años atrás. 

Así que hoy, para despedirme de enero, me desquito, escribo una de mis entradas interminables y te cuento algunas de las mejores cosas que a pesar de todo han pasado "en mi burbuja interior" estas ultimas semanas. 


Lee lo que te gusta - Mi verano con libros - Agosto 2019

A mi que el calendario anunciase la llegada de septiembre, el fin de las vacaciones, la vuelta a la tediosa rutina me daba una pereza máxima, sería porque no tenía grandes proyectos, retos u objetivos o porque los que tenía se parecen demasiado a los de otros años. 

Las vacaciones bien, casi perfectas, con pequeño susto incluido y libros, buenas lecturas. Podían haber durado más pero igual si me oye alguien decir esto se escandaliza pero es que siempre queremos más, a veces, incluso más de lo que necesitamos.