Hygge, o como desmontar el mito de la felicidad

A veces he pensado si no sería cosa mía eso de acabar siempre leyendo sobre el mismo tema, y casi cuando estoy por convencerme de que tengo que relajarme, alguien comparte en su Facebook el penúltimo articulo sobre el secreto de la felicidad danesa, y entonces vuelvo al punto de partida.



En serio, yo no puedo más.
Así que hoy me he decidido a compartir parte de la cara B del concepto de moda y de la sobrevalorada felicidad vikinga.


Voy a hacerlo desmontando uno de los últimos artículos que he visto publicados, en concreto en la sección "El Viajero" de El Pais, la fuente o el autor del mismo que dan es Lonely Planet. Con lo que me gustan sus guías, ¡qué patinazo! aunque las recomendaciones finales sí son buenas, pero es que buscar sitios bonitos en esta ciudad es muy fácil. 

"Copenhague tiene uno de los niveles de vida más altos del mundo, pero el bienestar en este país no se exhibe de forma ostentosa ni se traduce en objetos de lujo, sino que se respira una agradable sensación de confort y felicidad basada en saber disfrutar de la vida a base de planes sencillos y relajados, en soledad o buena compañía."

O el concepto de objeto de lujo que manejamos el autor del artículo y yo son diferentes, o está escribiendo de oídas. 
Vamos a ver, Dinamarca cuanta con una población que no llega a los 5 millones de habitantes (vendría casi a ser la misma que Madrid y Barcelona juntas), más de la mitad vive en la isla de Sjælland donde se encuentra Copenhague, la diferencia entre vivir en esta zona o hacerlo en alguna de las otras islas o en la península de Jutlandia es simplemente abismal.
Por ejemplo, con el alquiler de un apartamento (90 mts.) a 15 o 20 minutos en tren del centro de la ciudad, podrías alquilar una casa individual (200 mts.) en lo que se denomina la Dinamarca profunda -que básicamente es toda zona que se aleje más de 1 hora de la gran ciudad.
Y como el fantástico sistema de transporte no es tan eficiente y maravilloso cuando sales de esa linea que separa la civilización urbana de esa otra vida, resulta casi imposible trabajar en la ciudad y no pagar una cifra astronómica por la vivienda, por lo que llegados a este punto la vivienda casi se ha convertido en el primer objeto de lujo del país, que puede que no hagan obstentación de ello pero vamos la vivienda no siempre es aquí un derecho. (Del tema habitacional, ya he hablado de él aquí así que no voy a a aburrir más).  
Me resulta tan difícil no relacionar el aspecto económico con la felicidad por mucho que insistan en los planes sencillos y relajados... Datos que cualquiera podría contrastar y que fácilmente echan por tierra parte de ese argumento, por ejemplo: el teléfono más vendido en Dinamarca sea el iPhone, podrás vérselo desde niños a abuelas, en eso no hay distinciones; muchos de las grandes firmas danesas si no se consideran de lujo desde luego no creo que pueda decirse que resultan asequibles, lo que pasa es que con el apogeo de Flying Tiger Copenhagen y Søstrene Grene, parece que todo lo hacen asequible pero paséate por el Illum o el Illum Bolighus y verás los precios del diseño danés; si entiendes un poco más de coches que yo, que es muy fácil, habrás oido hablar de los Tesla, esos coches que no contaminan y cuyo precio no está al alcance de cualquier bolsillo, ese coche ha sido uno de los más vendidos en Dinamarca los dos últimos años.
Y además, digo yo que también son planes sencillos la merienda de chocolate con churros en casa, lo de preparar una tortilla e irse a pasar el día al campo... No sé, quizás nosotros, los españoles, somos más de estar en grupo, con amigos, con la familia... pero es que eso también es felicidad porque la soledad sólo lo es cuando uno la elige.



Los daneses lo llaman hygge (se pronuncia “juga”), término de difícil traducción al castellano. Meik Wiking, director del Instituto de la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, asegura en su libro Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas que el secreto del estilo de vida danés está en la calma y la calidez de lo hogareño. 

Empecemos por reconocer que si en España hubiese un Instituto dedicado a la Búsqueda de la Felicidad, lo primero que estaríamos comentando es si no hay alguna otra inversión mejor que hacer, no nos engañemos.
Cuando hablan de la calma y la calidez de lo hogareño, casi nos convencen que eso se consigue con las paredes blancas, la sencillez en los muebles, pero la verdad es que si te fijas en la mayoría de las fotos la iluminación corre a cargo de alguno de los míticos  diseños de Louis Poulsen las sillas de la mesa del comedor son de Fritz Hansen, lo dicho todo muy asequible.
Pero es que además en este tipo de publireportajes, suelen olvidarse de comentar que no tienes más remedio que hacer hogar y pasar muchas horas en casa, no tanto por disfrutar de la felicidad de tu casa sino debido a las inclemencias meteorológicas y a la falta de luz, que reducen drásticamente la posibilidad de hacer planes en el exterior. 
Me niego a reconocer que esto del calor del hogar sea algo escandinavo, yo recuerdo las tardes de mi infancia alrededor de la mesa, sentados en el escaño al calor de la cocina de carbón, no se si siempre había calma pero había mucha de esa calidez de la que hablan.


Se podría decir que el hygge es esa agradable sensación que se respira cuando los daneses se reúnen en grupos de dos o más personas. Dichas personas no tienen por qué ser amigas –de hecho, puede que ni siquiera se conozcan-, pero cuando se entabla conversación (preferiblemente, para que fluya bien, evitando temas polémicos, como la política) en un tono afable y se brinda a la vera del fuego o, en su defecto, a la luz de las velas, el hygge comienza a impregnar el ambiente.

Llegados a este punto, estoy casi por afirmarlo, quien escribió este artículo paso poco tiempo aquí, estuvo de turisteo, se olvido de mirar la cuenta cada vez que se tomaba un café o salía a comer, y sobre todo, no se relaciono mucho con daneses. ¿Desde cuando a los daneses les gusta reunirse? ¿Y hacerlo con personas que ni siquiera conocen? 
Pasaron meses antes de que algunos de mis vecinos se dignasen a hacer algo más que saludarme, aunque lo hiciesen con una sonrisa. Y no, no es una exageración, a los pocos días de llegar a nuestra casa, los "mandamases" de la comunidad tuvieron a bien someternos a un interrogatorio para saber exactamente nuestra procedencia, nuestras actividades laborales y nuestras intenciones, una vez que tuvieron toda la información que precisaban, durante meses poco más que intercambios guturales "Hej, godmorgen" (jai gumoon).
Cuando planeas un café o una comida en la que hay daneses por el medio, es requisito imprescindible sacar el calendario para fijar una fecha. Olvídate de pensar que la invitación a tomaros un café se refiera a ese mismo día al salir del trabajo, ellos preguntan y cuando obtienen tu sí y ya estás encandilado, sacan la agenda y te dicen ¿podrías el jueves dentro de tres semanas? Y claro, les dices que sí, pensando: por favor, que no me coincida con nada, que no aparezcan virus, porque si anulo, nos tiraremos otro mes y medio buscando fechar para simplemente tomar un café.

Photo by Mikal Theimer

Voy a dejar para otro día, que bastante he escrito por hoy, el tema de las politicas sociales y el tan cacareado bienestar social escandinavo. 

Pero antes de poner el punto final, me gustaría decirte algunas de esas cosas que estoy siempre repitiendo: 
- La mayor parte de personas que he conocido en estos años, que han pasado o pasan una temporada en Dinamarca, estarían felices de poder volver a sus países de origen si surgiese una posibilidad o lo hayan hecho en cuanto las condiciones se lo han permitido, y aún más, un número elevado de daneses no tendrían reparos en irse de su país feliz. 
- Dinamarca es más que Copenhague, la vida fuera de la zona de influencia de la gran ciudad poco tiene que ver con la imagen que nos hacen llegar.
- Esa felicidad danesa de la que se habla, choca frontalmente con la tasa de suicidios y el alto indice de población que habitualmente toma antidepresivos.
- Y por último, porque no es mi intención hacerte desistir. Por favor, si estás pensando en visitar la ciudad, vente!! Es fantástica, en serio, creo que merece la pena visitarla pero vivir... vivir el día a día, es algo bien distinto, y la felicidad a veces hay que buscársela incluso en el que dicen es el país más feliz del mundo.


P.D. Si te interesa ampliar un poco y leer sobre este tema, te recomiendo el libro "The almost nearly perfect people.  The truth about the nordic miracle" de Michael Booth. 
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18 comentarios

  1. Me gustan estos chutes de realidad porque sinceramente, si lees eso parece que España es todo malo y Dinamarca perfecto.
    Besos

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    1. Exactamente, claro que exportaria cosas de Dinamarca a España pero siempre pienso que fácil implantar medidas y controlar con 5 millones de personas y cuanta dificultad al ver ese número multiplicado por 10.
      Pero hay una cosa que tengo clara, a felices y disfrutones por mucho que digan no nos ganan.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Gracias Marta, yo me he centrado en lo que conozco y en lo que vivo, a felices no nos ganan, lo tengo muy claro salvo que unan la felicidad a términos económicos, y aún así los macro y microdatos económicos aquí sólo se pueden aplicar a los nacionales del país.

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  3. Me ha parecido muy interesante Vero! Parece que se pone algo de moda (ahora esta supuesta perfección nórdica) y vamos de cabeza... como cuando hablan de la juerga española, pues hay juerga, y hay aburrimiento, y rutinas, y calma, y de tó!
    Besos

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    1. Muchas gracias Yolanda, claro que sí hay de todo en todos los sitios.
      Yo necesitaba escribir sobre el tema porque me saturo de que esto se vea como la perfección máxima.
      Besines from Denmark

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  4. Siempre me ha indignado la capacidad que tenemos en España de poner ojitos a todo lo que no sea nuestro país, normalmente de oídas o por el artículo del semanal de turno. Y aunque me miren mal, siempre digo lo mismo: hay que viajar más. Cuando estuvimos en Estocolmo (ciudad que me enamoró y a la que estoy deseando volver), pude comprobar más de una vez que lo que se cuenta aquí sobre Suecia tiene mucha más mentira y complejo que realidad. Imagino que con Dinamarca pasará lo mismo. Afortunadamente tenemos hilo directo contigo para conocer cómo es la vida en Copenhague de verdad y no creernos que cualquier país es mejor que el nuestro (que tiene lo suyo, no nos vamos a engañar, pero que tendríamos que estar un poquito más contentos de lo que tenemos). Muack!

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    1. Pues si, llevas razón si en lugar de Hygge fuese un palabreo de nuestra RAE, otro gallo cantaría. De hecho, estáte atenta porque parece que ya hay sustituto de huge y viene como de Suecia... De verdad cuanta creencia equivocada entorno a estos escandinavos!!

      Besines from Denmark

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  5. Bien está saberlo.
    Yo voy a leerme el libro Hygga este que ahora está tan de moda. Me pica la curiosidad desde que en el free tour la chica nos habló del concepto, pero vaya, te entiendo perfectamente, no es lo mismo ir para ver que ir para vivir.

    Un besico.

    @arualchu

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    1. El libro está interesante, yo me compre la versión inglesa por la portada (menuda personalidad la mía!!) pero el concepto.. en fin que no todo es tan huge como parece en la distancia.

      Besines from Denmark Laura

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  6. A mi me atraía muchisimo el libro, pero ahora que te he leído, creo que tienes razón nosotros tambien tenemos muchos de esos momentos,

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    1. Seguramente de los últimos que han salido sobre el tema, es el mejor, la mejor edición, la más bonita... pero yo necesitaba decir justamente eso, que igual no tenemos palabra que lo identifique pero el concepto no tenemos que aprenderlo porque llevamos tiempo practicándolo!!

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  7. ay menos mal que has escrito el último párrafo jajaja que este Agosto voy de turisteo por allá.
    Pero me gusto leerte, as usual.

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    1. Hola Fabiana!! Claro que sí este país es estupendo para turistear!!
      Es más la primera vez que vine aquí como turista sin saber las vueltas que da la vida, me enamoré.... luego ya sabes, el día a día cuando te vienes a vivir aqui es un poco distinto.
      Besines from Denmark

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  8. Me ha encantado tu artículo, porque es real, lo cuenta alguien que vive el día a día como expatriada en el país que se supone es el más feliz, y desmontas que todo lo que se dice sea al 100 % real o cierto. Yo vivo en Alemania, y también existen una serie de estereotipos que caen, cuando vives en el país, y no estás de paso como turista.
    Y esto me lleva a la siguiente reflexión: la mayoría de la población española cree o piensa que en el resto de países se vive mejor que en el nuestro. Como yo digo siempre, todos los países tienen cosas buenas y cosas malas. Digo esto, porque pienso que todo no es tan horrible en nuestro país o será que, como persona expatriada, existen muchos momentos en el año de echar de menos las raíces de una. Gracias por este post y por compartir tu experiencia. Un abrazo desde Deutschland.

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    1. Muchas gracias a ti por el tiempo que has dedicado a leerlo y dejarme un comentario.
      Yo comparto tu reflexión en todos los sitios hay cosas buenas y cosas menos buenas pero lamento mucho esa tendencia que suele darse en España a dar por bueno, fantástico y maravilloso todo lo que hay fuera.
      Besines from Denmark

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  9. Es que en España no se nos ha ocurrido poner en una palabra nuestras terrazas, las cañas con los amigos, las cenas improvisadas donde caben dos caben diez, la facilidad de hablar con desconocidos y la agenda dispuesta para un café a cualquier hora :-)

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Solamente por haber dedicado parte de tu tiempo a leer lo que pasa en mi mundo, te estoy muy agradecida.
Si además quieres dejarme tu opinión, mi agradecimiento se multiplicará por mil, pero te pido una cosa: se respetuoso en todo lo que tengas que decir.
Y recuerda a través de este blog solo quiero compartir como vivo el mundo que me rodea.