Nacer un 19 de octubre

Ayer cumplí años, al final no fue tan trágico como pensaba. 
Últimamente me bloqueo un poco cuando se va acercando el día, hasta este año la excusa era que estaba lejos y que echaba de menos, ayer podría haber dejado plantado a maridin y subirme a un tren para vencer la distancia, pero no lo hice y al final fue estupendo aunque echase de menos.  
Así que ya está, soy un año más vieja.



Musica para un 9 de octubre

La única tradición que no me he saltado desde que abrí este blog: los 9 de octubre dejo que la letra la escriban otros, sólo añado una canción más a nuestra banda sonora.

Este año dejamos que Sabina nos cantase. 
Que nuestro "volver a empezar" esté lleno de noches de boda y lunas de miel, que sigamos riéndonos y llorando juntos, que cuando alguno este a punto de caer, no se olvide que tiene una mano a la que agarrarse fuerte. 



"Que el maquillaje no apague tu risa, 
que el equipaje no lastre tus alas, 
que el calendario no venga con prisas, 
que el diccionario detenga las balas, 


Que las persianas corrijan la aurora, 
que gane el quiero la guerra del puedo, 
que los que esperan no cuenten las horas, 
que los que matan se mueran de miedo. 

Que el fin del mundo te pille bailando, 
que el escenario me tiña las canas, 
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo, 
ni ciento volando, ni ayer ni mañana 

Que el corazón no se pase de moda, 
que los otoños te doren la piel, 
que cada noche sea noche de bodas, 
que no se ponga la luna de miel. 

Que todas las noches sean noches de boda, 
que todas las lunas sean lunas de miel. 

Que las verdades no tengan complejos, 
que las mentiras parezcan mentira, 
que no te den la razón los espejos, 
que te aproveche mirar lo que miras. 

Que no se ocupe de ti el desamparo, 
que cada cena sea tu última cena, 
que ser valiente no salga tan caro, 
que ser cobarde no valga la pena. 



Que no te compren por menos de nada, 
que no te vendan amor sin espinas, 
que no te duerman con cuentos de hadas, 
que no te cierren el bar de la esquina. 

Que el corazón no se pase de moda, 
que los otoños te doren la piel, 
que cada noche sea noche de bodas, 
que no se ponga la luna de miel. 

Que todas las noches sean noches de boda, 
que todas las lunas sean lunas de miel."


Por todas los otoños dorados que nos quedan por celebrar juntos.

El ultimo no verano danés

GRACIAS a este último no verano danés no hemos ido a la playa, ni a la montaña, pero hemos tomado decisiones importantes, abandonado los lagos, disfrutado de la ciudad, pasado mucho tiempo entre cajas y maletas, recorrido muchos kilómetros, atravesado Europa, dormido en muchas camas distintas, ocupado espacios, buscado casa nueva en una ciudad por descubrir, intentado descansar y hemos pensado mucho en lo que supone volver a empezar. 




He acumulado borradores, siempre pendientes de terminar. 
He escrito listas, muchas listas, útiles y prácticas, pero también melancólicas y llenas de miedos (lo sé nunca conquistaré el mundo, dicen que eso es sólo para los valientes).
Hay notas duplicadas en el móvil, en el ordenador y en la libreta de turno: del contenido de cada caja, de cosas que quería hacer antes de irme, de planes que se quedaban pendientes, de lo mejor y lo peor, de lo fácil y lo difícil, de aquello que más iba a echar de menos, de aquello a lo que habrá que volver a acostumbrarse.
Algunas de esas listas acabaran ocupando espacio en este blog, estoy convencida.

Han sido tres meses desde la ultima publicación, no estaba planeado que coincidiese con mi último no verano danés.

No se acaban mis historias vikingas, seguirán presentes aquí y en We live here and there, compartiré este restart que está a punto de empezar con risas y algún que otro enfado, hablando de descubrimientos y reencuentros.

En una semana después de muchas idas y venidas, me despertaré en la nueva casa, me situaré y entonces como decía aquella película de José Luis Garci yo también haré eso de "Volver a empezar", mientras GRACIAS.

A los que estuvieron dando apoyo moral en la distancia.
A los que nos han regalado los mejores momentos, las mayores risas, la mejor compañía durante nuestros últimos meses vikingos.
A mi jubi, por ser nuestro ángel de la guarda danés.
A los que nos dejaron ocupar casa y almacenes llenándolos de cajas y maletas.
A los que aún estáis por aquí y no os cansasteis de esperar.