Lo que hace la buena compañia

Mayo podría haber sido el mes en el que poder poner a prueba el medidor de la felicidad para hacerlo saltar por los aires o mejor aún para hacerme volar; no me pidas explicaciones pero siempre me he imaginado que este medidor consistiría en sujetar un globo que va hinchándose y en lugar de explotar te hace volar (demasiado Grand Prix y El Gran Juego de la Oca durante mi infancia y adolescencia, mezclado con el visionado de Up en edad adulta).




Pero ya te conté que las cosas no siempre salen como piensas y que a veces los planes se tuercen. Así que yo lo que quería es que que llegase de una vez junio y ya puestos que se trajese con él la primavera, esa estación que aquí en Dinamarca parece que llega y que cuando casi ha llegado, coge y se va por los "fiordos de Roskilde" (versión danesa made by iverina de los "cerros de Úbeda").

Pero entonces, llegó el jueves (todavía 21 de mayo) y todo cambió y me olvidé de mayo y de la primavera (o la ausencia de ella), y delante de mi otra vez todo lo escrito en el porque IG es mi red social favorita, y recordé que no hay casi nada mejor en la vida que creer morir de la risa, tener agujetas sin practicar deporte, acostarte con la sonrisa dibujada y saber que te levantaras y no habrá desaparecido de tu cara.




Sé que me he saltado el café del viernes, y tampoco hemos desayunado juntas el lunes pero he estado disfrutando tanto estos últimos días que vas a perdonarme la desaparición porque yo sobre todo quiero escribirte cuando tenga algo que crea puedo compartir, no quiero escribirte por obligación. 
Y por eso me permito decirte que cuando estés disfrutando, tú también te deberías poder olvidar de tener el móvil o la cámara a mano y simplemente deberías dejarte llevar por la compañía, la conversación, el lugar ... 

Esto es lo que yo he estado haciendo en estos días de ausencia, disfrutar de algunas pequeñas grandes cosas que quiero compartir contigo, y que básicamente han sido:
  • Ilusionarme (muy importante lo de no perder nunca la ilusión), era fácil porque tenía una cita en el aeropuerto y sólo necesitaba unas banderitas que hondear mientras intentaba buscar una mirada cómplice que avanzase por el pasillo de llegadas. Odio la zona de salidas de los aeropuertos donde si hay lágrimas siempre son de tristeza, y me encantan las de llegadas donde esas lágrimas se transforman en felicidad (dame un anuncio de Navidad rodado en un aeropuerto y soy capaz de acabar con la sequía en África -ojalá-). 
  • Rodearme de buenísima compañía, esto es primordial, todos deberíamos poder rodearnos de gente con la que compartir risas y alejarnos de todas aquellas "personas tóxicas" que viven perennemente lamentándose, esas que son capaces de quejarse porque está lloviendo pero el día que hace sol hace demasiado calor. Hay que saber elegir la compañía, tienes que acercarte a aquellas personas que te hagan sentir bien. Yo creo que con los años he ido aprendiendo a hacerlo cada vez un poco mejor, me he dado cuenta que a veces aquellas personas que llevan mucho tiempo en tu vida, con las que fuiste al colegio, te acompañaron en los campamentos o fueron cómplices de tu primer amor, ya no te entienden igual de bien; no es nada malo, forma parte de la vida.  
  • Reirme, me he reído tanto que he llegado a pensar que si las risas fuesen una forma de hacer abdominales, después de estos días tendría una tableta de chocolate con la que poder rescatar los bikinis para este verano (pero como creo que las agujetas de la risa no tienen ese efecto, mantengo la idea del bañador o incluso del burkini).
  • Tirarme por un tobogán y hacer la croqueta en un museo de arte moderno (esto último malamente), visitar un par de parques de atracciones sin subirme en ninguna atracción mecánica pero jugando en algunos de esos puestos estilo feria de toda la vida; y todo esto lo he hecho con acompañantes que superaban los "taytantos" (pongamos más de veinte años).
  • Incluir en un tour guiado en Copenhague además de ir a comer a uno de los sitios de moda (Papiroen) o tomarnos el cafe en un un ambiente Kinfolk total (Koompa 9), la visita a unas vacas hipsters que pastan junto al mar, y como me rodeo de buena compañía con un grado de locura similar al mío, disfrutarlo de cada una de estas cosas de la misma forma.
  • Hablar mucho (yo ya hablo mucho por naturaleza, quede claro) pero también escuchar a los otros y aprender de todos algo, intentar arreglar el mundo, perderme en mi propia ciudad. 
  • Dejar un montón de cosas pendientes porque si te da tiempo a todo es que no lo has disfrutado al 100%, estoy convencida de que disfrutar significa no mirar el reloj, perder un tren, alargar una sobremesa...





Gracias Marta, Fer, Vir y Gelo por estos días.
Endulzaré la nostalgia con chocolate belga (y decididamente el burkini será la estrella de mi verano).

5 comentarios

  1. Genial! A seguir disfrutando de lo mucho que nos da la vida. Quiero ver la foto del burkini...jaja.

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  2. Yo llevaba años de amistad virtual con un grupo de chicas con las que por fin me reuní hace unas semanas y todavía me dura el subidón, así que a los que critican sin piedad todo lo relativo a internet yo les haría leer este post tuyo, o el que yo tengo escrito en mi cuaderno. Un besote y a ver si la próxima vez que estés por el norte éste de más abajo surge la posibilidad de tomarnos un café.

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    1. Si es que algunas críticas resultan de lo más gratuitas, a mi las redes sociales y en especial IG me ha dado tantas alegrías que no me canso de decirlo bien alto!!
      A ver si hacemos realidad ese café.
      Besines desde Dinamarca (y muchísimas gracias por pasarte)

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  3. Qué bien Verónica ¡ se nota totalmente que lo has pasado genial, me encanta cuando has descrito:

    "disfrutar significa no mirar el reloj, perder un tren, alargar una sobremesa..." me lo has contagiado al leerte.

    Un abrazo,

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    1. Mil gracias Esther, tenemos que disfrutar de esas cosas que a veces pasamos por alto.
      Disfruta del finde!!
      Besines desde Dinamarca

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Solamente por haber dedicado parte de tu tiempo a leer lo que pasa en mi mundo, te estoy muy agradecida.
Si además quieres dejarme tu opinión, mi agradecimiento se multiplicará por mil, pero te pido una cosa: se respetuoso en todo lo que tengas que decir.
Y recuerda a través de este blog solo quiero compartir como vivo el mundo que me rodea.