Hay vida fuera de la ciudad: un paseo por el Dyrehaven

Copenhague es una ciudad llena de zonas verdes, algo que ya sabía antes de venirnos, lo que realmente me llamó la atención no fue que hubiese tantas sino lo mucho que la gente disfrutaba de ellas. Poco que ver con mi querida Oviedo (me refiero a los parques del centro), y mira que siempre que la meteorología lo permite a los carbayones nos gusta echarnos a la calle pero a no ser que las ordenanzas municipales hayan cambiado en el parque San Francisco, en pleno centro de la ciudad, lo de marcarte un picnic en el cesped está más que prohibido fuera de las festividades del "martes de campo" o el "día del bollo" (incluso de estos días estoy también dudando, si está autorizado). Así que ahora desde mi experiencia danesa me parece que esto podría cambiar, que teniendo cuidado, los pulmones de la ciudad podrían ser algo más que un bonito paseo. 

Ya os podéis imaginar que el punto álgido de disfrute de estas zonas llega cuando sale el sol. Entonces es cuando puedes llegar a preguntarte si los daneses guardaran algún tipo de parentesco con los reptiles porque es aparecer Lorenzo y todas estas zonas se llenan vida (vida orientada al sol, por supuesto). Ni siquiera hace falta que caliente demasiado, a partir de una temperatura que ellos consideran medianamente agradable y que no tiene porque superar ampliamente los 10 grados, todos “sacan sus cuernos al sol” (atención: igual el parentesco es con los moluscos, no estoy haciendo ninguna referencia al porcentaje mayor o menor de infidelidades en Dinamarca, no pretendo meterme en camisas de once varas). 
Pero es que yo misma lo compruebo donde vivo, es salir el sol y empiezas a oir a los niños en la zona de juego y las terrazas se llenan. Sin ir más lejos, mis vecinos la utilizan desde el primer día de sol de abril hasta el último de septiembre, yo estoy segura que hay familias en el sur de España con las terrazas más infrautilizadas que la de ellos.




Ya empiezo a darme cuenta porque las entradas se conviertan casi en capítulos de novela, mis introducciones son muy largas!! En fin, habrá que intentar ponerle remedio porque yo  a donde quería llevaros de paseo es a una zona verde a las afueras de la ciudad, al Dyrehaven, cuyo nombre en danés significa “parque de los ciervos”. Un parque forestal situado al norte de Copenhague que merece la pena visitar en cualquier época del año (tanto es así que me atrevo a incluiros alguna imagen de nuestros paseos en invierno).








El Dyrehaven cuenta con varias entradas todas ellas fácilmente reconocibles por unas puertas de madera de color rojo. Además para los que esteis planeando una visita a la ciudad, os dire que visitarlo desde Copenhague es realmente sencillo; simplemente cogéis el tren hasta Klampenborg y en menos de 20 minutos estaréis a escasos 100 metros de una de las entrada del parque (para los que se atrevan, siempre queda la posibilidad de venir en bicicleta, no deben ser más de 7 km. de distancia).



Como su propio nombre indica, el parque está lleno de ciervos, así que lo mismo os podéis encontrar con una pareja, con un pequeño grupo o una manada, eso sí acostumbradísimos a estar cerca de la gente así que podéis estar tranquilos.










Tampoco os penséis que con tanto animal de cuatro patas aquello estará impracticable, nada más lejos de la realidad. El parque tiene una extensión de alrededor de los 11 kilometros cuadrados (lo he ido a mirar, que nadie se piense que manejo yo estos datos) y está lleno de zonas arboladas (muy muy fotogénicas) y llanuras perfectas para hacer un picnic. Podeis acercaros hasta el pequeño palacio del Hermitage que vendría a estar en el centro del parque o bien al parque de atracciones de acceso gratuito. Bakken, que es el nombre de este parque, tiene como singularidad estar considerado el más antiguo del mundo. Pero de él ya os hablaré otro día que si no ya sabéis que pasa, que me enrollo, me enrollo y no termino. 





El Dyrehaven es muy popular, así que alli podreís encontraros gente de todas las edades que lo utiliza bien para practicar running, dar un paseo en bicicleta o preparar un picnic. Incluso, para los románticos existe la posibilidad de alquilar un coche de caballos para hacer el paseo (ahora bien, imagino que esto barato, barato no debe ser). 




A mí me apetecía mucho hablaros de Dyrehaven porque si alguien se viene con tiempo para visitar algo más que la ciudad, quizás pueda apetecerle acercarse, y si además os ha parecido poco todo lo que ver y hacer dentro del parque, deciros que desde la misma estación de tren en dirección opuesta tenéis una playa. 

Sin lugar a dudas, juntos con los lagos es uno de mis sitios preferidos para pasear o planear una comida campestre.


4 comentarios

  1. Que bonito Veronica, es otro de los sitios que me anoto para cuando vuelva con la familia completa. Que lista mas larga tengo ya. Un beso

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    1. A ver si convencemos a la familia;) Estaría genial!!
      Besines

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  2. Si al final voy a tener que volver a planear un viaje a las tierras de Hamlet, porque lo de poder estar tan cerca de ciervos me chiflaría.

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