Del verano nos quedan las escapadas: Gante

Godmorgen,

No quiero creer que el verano se ha acabado, me encantaría pensar que todavía disfrutaremos de algunos días de "veroño", pero es tan triste lo de autoengañarse que ya voy haciéndome a la idea.
Ha llegado septiembre y he comenzado a ver como las hojas van cambiando de color, cada vez se va notando un poco más que los días se van acortando, y yo... yo tengo ganas de preparar la maleta y escaparme de esa oscuridad que veo aproximarse. Pero hasta octubre no hay escapada que valga, ni maleta que preparar, así que me he dejado llevar de nuevo a uno de los hallazgos de la escapada de (no) verano: la ciudad de Gante.




Fue un total descubrimiento y una grata sorpresa porque nunca estuvo en nuestros planes visitarla, pero una vez en Bélgica, animados por nuestros anfitriones en Bruselas decidimos seguir sus consejos.
Apenas pasamos 10 horas en la ciudad pero casi mejor, así nos quedamos con ganas para volver a visitarla.


Como íbamos sin demasiado tiempo, sobre la marcha nos enteramos que justo ese día finalizaban las Fiestas de Gante, así que decidimos que nada de ir con los sitios preestablecidos que visitar, apuntados en una de mis innumerables listas. Fuimos tan poco preparados que no contabamos ni con un mapa en papel, lo único que nos sirvió de brújula (principalmente para poder volver al coche) fue la foto tomada con el móvil al mapa del parking.

En cuento salimos a la superficie (del parking!!) nos dimos cuenta que aquellas fiestas de las que nos habían hablado eran mucho más de lo que habíamos imaginado. Todo tipo de actuaciones, exposiciones, ferias y desfiles que puedas imaginarte es lo que encontraras si la visitas durante esa semana.




Nosotros nos dedicamos a callejear, a dejarnos llevar por las recomendaciones de los autóctonos, por el sonido de la música o simplemente empujados hacia donde se dirigían los grupos de gente entre los que acabábamos mezclados.
Esta vez, nada de coger un barco por los canales como habíamos hecho en Brujas, esta vez a pie, y cuando nos sintiésemos cansados, decidíamos sobre la marcha donde parar y listo, da igual que fuese en la terraza de un café, en un banco con vistas al canal o frente a una librería de esas de antes por las que yo siento amor.





Así que con esta experiencia de viajeros sin organización alguna, la única recomendación que me atrevo a hacerte es el lugar donde comimos: Den hoek af. No es un restaurante pero es algo más que una cafetería, a nosotros nos encanto todo lo que tomamos (sopa, sandwich y postre), a destacar la limonada casera y el té helado que estaban espectaculares, amén de una decoración sencilla muy nórdica y unos camareros amabilísimos.



Y ya de vuelta al miércoles, piensa que nos queda sólo la mitad de la semana por delante y que el viernes nos tomamos un café y nos ponemos al día con todo lo que ha pasado y los planes para el finde.

De vuelta a a realidad, Amaral canta aquello de "No quedan días de verano, el viento se los llevo ".


2 comentarios

  1. Hola, decirte que para mi, la escapada es el próximo sábado a Copenhague después de pasarme todo el verano trabajando y con sol (vivo en Gran Canaria). Muchas Gracias por compartir lo que te rodea, te leo a menudo y has sido de gran ayuda en la preparación de mi viaje. Igual te encuentro por algún rincón y sin duda te saludaré. Feliz Invierno aunque sea oscuro, la luz la lleva uno dentro!!!.

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  2. Pues a disfrutar un montón de tu escapada, traenos sol en la maleta que siempre los agradecemos!!
    Besines desde Dinamarca

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Solamente por haber dedicado parte de tu tiempo a leer lo que pasa en mi mundo, te estoy muy agradecida.
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Y recuerda a través de este blog solo quiero compartir como vivo el mundo que me rodea.